sábado, 22 de marzo de 2008

LA PALABRA


Me levanto de la vida aprovechando tenerte cerca para que me agarres cuando me decida caer, ese momento sublime en el que tus palabras sujetan mi alma y detienen mi caída y mi bajón.
Tus palabras refrescan mi cara y mi cuerpo como la brisa de verano y el abrazo de un amigo.
Me veo en tus ojos, me completan, veo de tus ojos caer lágrimas y tu boca dibuja una sonrisa cada vez que te toco.
Le hablo a tu cuerpo, a todo, tus manos conversan con las mías mientras nuestro ojos bailan un tango en secreto. La luna nos ve, se sonroja y se esconde contándole todo al cielo.
Me despierto y estás ahí, mirándome, callada, como si hubieras convertido tu cama en un teatro. La sábana, como un telón cubre el escenario y nos cubre.
Tus ojos me agradecen, mi boca hace lo mismo. Gracias, me sorprende la exactitud de la palabra.

1 comentario:

Susana dijo...

me dejaste anonadada...
que lindo lo que escribiste....
sos un genio......