LA PALABRA
Me levanto de la vida aprovechando tenerte cerca para que me agarres cuando me decida caer, ese momento sublime en el que tus palabras sujetan mi alma y detienen mi caída y mi bajón.
Tus palabras refrescan mi cara y mi cuerpo como la brisa de verano y el abrazo de un amigo.
Me veo en tus ojos, me completan, veo de tus ojos caer lágrimas y tu boca dibuja una sonrisa cada vez que te toco.
Le hablo a tu cuerpo, a todo, tus manos conversan con las mías mientras nuestro ojos bailan un tango en secreto. La luna nos ve, se sonroja y se esconde contándole todo al cielo.
Me despierto y estás ahí, mirándome, callada, como si hubieras convertido tu cama en un teatro. La sábana, como un telón cubre el escenario y nos cubre.
Tus ojos me agradecen, mi boca hace lo mismo. Gracias, me sorprende la exactitud de la palabra.
sábado, 22 de marzo de 2008
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