lunes, 17 de marzo de 2008


Ninguno de sus de clase sabía que le había pasado a Francisco, ni siquiera Rocío, su novia, que ante la noticia y sabiendo el inconveniente que tuvo su novio con el padre el día anterior, sabía que Francisco tenía una razón para escapar.

A los dos días golpean la puerta de Rocío, la abre y aparece Francisco.Rocío, medio caliente, medio contenta, lo abraza y le insulta al mismo tiempo.

Se quedan hasta altas horas de la madrugada hablando y discutiendo lo que tiene y no tiene que hacer Francisco de ahora en más.

Rocío, de familia católica y no tan alejada de la situación del país (aunque tampoco involucrada ni cómplice) le decía que tenía que hablar con su padre y solucionar el problema, que lo que había hecho no estaba bien pero que él tampoco se comportó de la mejor manera, al mismo tiempo Francisco decía:

-Mi padre nunca estuvo, nunca se preocupó por mí, mi hermanos siguieron con la tradición familiar y son militares pero yo no, conmigo nunca se comportó como padre, siempre estuvo preocupado por esta puta dictadura.-

La conversación siguió, primero en buenos términos.Cuando Rocío le dijo:

-¿Vos no estarás convirtiendote en anarquista verdad? porque si es así yo no te puedo ayudar.

Francisco, muy enojado respondió:

-¿vos son mi novia por mí o por mis ideologías? no seas pelotuda, pero te voy a decir una cosa,

estoy mas cerca de ser anarquista que de ser un facho de mierda como mi viejo.-

Rocío escucho eso y sintió una sensación fría por la espalda,

-¡¡no pueo creer lo que estas diciendo!!- dijo, acto seguido se paró, se dirigió a la puerta e su cuarto y ijo

-Andáte, tengo mucho que pensar-.

Francisco, sabiendo lo que había pasado, se paró y se fue, cuando se iba le dijo al oído:

-Pensalo bien, y mirá que yo también voy a pensar-.

Sin tener a quien acudir, Francisco duerme en la calle, come lo que puede, se abriga con lo que puede.

Al otro día volvió a su casa, sin que nadie se diera cuenta, sacó plata, comida y los expedientes que muestran la supuesta dirección de la casa de Santiago.

Sin pensarlo demasiado fue rápidamente a la dirección que aparecía en el papel, golpeó, y no contestó nadie, golpeó por segunda vez, un poco mas impaciente y tampoco, la tercera es la vencida pensó, pero no , ni la cuarta, ni la quinta, a la sexta ya había perdido toda esperanza y con lágrimas en los ojos empezó a golpear desesperadamente la puerta, nada.

Una señora se le acerca y le pregunta por qué golpea violentamente su casa, cuando Francisco miró a los ojos a la señora la reconoció y le dijo:

-Por favor, dígame que usted es la madre de Santiago, que no es producto de mi desesperación-.

1 comentario:

Susana dijo...

yo sigo asombrada con esta beta literaria...no deberia sorprenderme ya que vos sos un tipo sensible y toda forma artistica te viene como anillo al dedo para expresarte....
ojo! este cuento deberias registrarlo...mirá que anda mucho buitre suelto en internet que se puede apropiar de esto