miércoles, 23 de abril de 2008

Dias de lluvia, noche con amigos, noche de la luces, todos los días ameritan jugar a las cartas.
Yo no lo hago, pero de vez en cuando un truquito juego.
Las cartas francesas son buenas, los juegos son primermundistas, el rummy, el poker, BlackJack, juegos de timberos o viejas pitucas, muy primermundista.
En cambio las cartas españolas son más pa´ nosotros, más gauchezcas.
El truco, juego en el que el objetivo es engañar al contrario y en donde mentr es bien visto; el roba montón, me ahorro la explicación (con el nombre alcanza); La escoba al 15, juego que seguramente usaban las maestras en la época de las colonias (y perfumes jojo) para enseñar a sumar a los críos (sumaban hasta 15 pero ta, algo es algo,
-martín ¿cuánto es 27+15?
-ni idea
-bueno ¿cuánto es 7+8?
-15 señorita, y si es 7 de oro mejor)
Pero hay un juego que, no sólo es aburrido, sino que también es eterno, un juego que ha sido la causa de varias rupturas matrimoniales (como la señora que baliaron 1525326247 veces en una semana, dijo no juego más y se armó cocoa), estoy hablando, señoras y señores de la guerra.
Juego en el que ninguna parte del cerebro se motiva ni trabaja, juego que no tiene fin, ¿quedarse con las cartas, todas las cartas?, nadie nunca terminó más de 4 juegos de esos en su vida.
El ¡¡chancho va!! es más entretenido , motiva la destreza manual, los reflejos y todo eso pero la guerra es u juego de mierda.
Juan Luis Guerra, músico de mierda; Pepe guerra, borracho; la guerra de irak, una mierda; la guerra de los mundos, espantosa película.
No usemos más la palabra guerra para nada.
Eso sí, tengo que admitir que la guerra (juego de cartas) es un estupendo idiotizante para los críos, dejarlos jugando a la guerra mientras los seres humanos hablan es una excelente estrategia para alejara a los críos.
Ahora que lo pienso es en esa etapa que nos enseñan a jugar a ese despiadado juego de cartas, cuando nuestros padres no saben si mandarnos a un colegio de doble turno o "perdernos" en el Parque Rodó mientras jugamos en la calecita (como a Joe Dirt, peliculón, se las recomiendo), pero en fín, a mi hijo no solo le voy a poner el apodo enseguida salga del frasco, lo que voy a hacer es no enseñarle ese macabro juego, esa va a ser mi colaboración con el botija, si aprende a jugar no va a ser por mi culpa, voy a tener la mente tranquila.




(prefiero jugar a la guerra con la mina que me gusta, que jugar al futból con alguien que no me banco)

3 comentarios:

Susana dijo...

ah! bueno, me vengo a enterar que hay una mina que te gusta..picarón..

te olvidaste del "culo sucio" y la conga...

Santipepper dijo...

jajajja sin duda de los posts mas graciosos qe lei acá. jajajaja
la guerra es xa imbéciles, o para entretener a los nineos ajajajja un grande, nos vemo pibita

Santipepper dijo...

una pregunta nomá. Si la neurona huelguista de la derecha es tan sindicalista, porque le dice no al THC? no seria al TLC? creo qe te kung-fundiste
jojoj jaja
en realidad, confio en tu psiquis.
quizas freud sabia realmente de que hablaba cuando se refería al inconsciente..